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Historia

Los orígenes medievales

Sant Pau nace en 1401 de la unión de los seis pequeños hospitales que había en aquel momento en la ciudad de Barcelona.

Un acuerdo entre el Consejo de Ciento y el Capítulo Catedralicio hizo posible la creación del Hospital de la Santa Creu, un nuevo centro hospitalario que durante los siguientes siglos sería el gran referente médico y asistencial de la ciudad. La Muy Ilustre Administración, un órgano formado por dos prohombres de la ciudad y dos representantes del Capítulo Catedralicio sería el órgano encargado de la gestión del nuevo Hospital.

 

Los orígenes medievales del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

La necesidad de atender al número creciente de pacientes en la Barcelona de principios del siglo XV comportó que en 1401 se fusionasen seis hospitales de la ciudad. Este hecho desembocó en el acuerdo entre el Capítulo Catedralicio y el Consejo de Ciento de Barcelona para construir un nuevo hospital, el de la Santa Creu, paradigma del estilo gótico civil catalán, y donde tiene sus orígenes el posterior Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

Emplazado en el barrio del Raval, en el lugar en el que se alzaba el antiguo Hospital del Canónigo Colom, el Hospital de la Santa Creu se empezó a construir el 17 de abril de 1401, con la colocación de las primeras piedras.

Las donaciones y los privilegios reales

A lo largo de los siglos, el hospital se fue ampliando, gracias a las donaciones de barceloneses acomodados que dejaban parte de sus bienes a la institución.

Pese a estas donaciones, el procedimiento para obtener medios necesarios para el buen funcionamiento de la entidad era deficiente. Ante este hecho y dada la importancia de mantener esta institución, la monarquía concedió al hospital diversos privilegios desde su inicio.

Uno de los más importantes fecha del año fundacional del hospital, 1401, cuando el rey Martí l’Humà otorgó a su administración el privilegio de construir casas de vecinos sobre el Riego Condal. Otro significativo es el “Privilegio de las Comedias” que Felipe II (1527-1598) concedió al hospital en 1587, confirmado en 1771 por Carlos III mediante una Cédula Real.

Según este documento, el hospital tenía dentro de la ciudad el derecho exclusivo de las representaciones teatrales, cuyos beneficios servían para mantener la institución. Este privilegio, prolongado hasta 1844, llevó a la administración del hospital a edificar en 1603 la Casa de Teatro de la Santa Creu en unos terrenos extramuros en el Pla del Ollers.

Perdido el privilegio, comenzaron a proliferar diferentes teatros en la Ciudad Condal, el más importante de ellos, el Gran Teatro del Liceo, inaugurado en 1847. Ante la competencia, el teatro del hospital restauró su fachada y se rebautizó en 1840 con el nombre de Teatro Principal, para marcar las distancias con el resto de los nuevos teatros de la ciudad y destacar que había sido el primero de todos.

Un hospital que se queda pequeño

A finales del siglo XIX, el aumento demográfico de Barcelona coincidió con un descenso importante de rentas, legados e ingresos procedentes del Teatre Principal. Todo ello repercutió en el endeudamiento del hospital, que entró en una etapa de crisis.

Por otro lado, el recinto hospitalario se había deteriorado y resultaba pequeño y anticuado. Sus salas, espaciosas para cubrir las necesidades de la ciudad en otro tiempo, se habían quedado pequeñas para la cantidad de enfermos que había que atender.